2013/07/15

Notas sobre la ponencia de Benigno Pendás


El descontento existente con la situación política y los políticos, no es algo nuevo, sino algo generalizado desde mediados de los años 70, y tampoco es algo exclusivo de la sociedad española. Tenemos muchos ejemplos de malestar y protestas tanto en países de gran tradición democrática como en los emergentes.

Para poder dar respuesta a este malestar es necesario hacer un análisis de la situación basado en datos objetivos. Y estos datos nos indican que los ciudadanos siguen participando en un gran número en las elecciones, por lo que siguen creyendo en las instituciones, a pesar de todo.

Del mismo modo debemos tener en cuenta la superioridad ética del sistema constitucionalista. No hay alternativa a la democracia, por lo tanto debemos mejorar la que tenemos, no cambiarla por otro sistema.

Asimismo hemos de tratar de evitar caer en medidas populistas, que acaben llevando al fin de la democracia.

Existen varias razones para esta desafección de los ciudadanos:

  • Se diluye el concepto de soberanía. Hay cada vez más niveles de toma de decisiones, que alejan al ciudadano. A esto se une el fracaso que supone la Unión Europea para la opinión pública. Es necesario conseguir que el ciudadano se sienta involucrado. La clave puede estar en el ámbito local.
  • Las instituciones representativas. La elección de un sistema de democracia representativa plantea problemas, pero fórmulas de democracia directa también tienen inconvenientes. Se critica la fórmula electoral y las listas cerradas, pero el sistema D’Hont ha funcionado muy bien, y en la práctica, la utilización de listas abiertas no ha cambiado nada.
  • Descontento con el sistema de partidos. Es necesario hacer una profunda reflexión sobre como hacerlos más abiertos y democráticos, pero la democracia sin partidos sería una dictadura.
  • Crítica a los parlamentos porque se considera que no es donde se toman las decisiones. Pero si es donde se hace política. También se ataca al poder judicial y los grupos de presión.
  • Debate sobre el estado del bienestar. La crisis económica ha llevado a que no esté en manos de los políticos el mantener servicios públicos como la Educación o la Sanidad porque son caros y en este momento no hay dinero.

En definitiva no existen soluciones mágicas a este descontento de la población, pero no cabe duda de que mejoraría mucho con transparencia y con la utilización de las nuevas tecnologías.

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