2013/07/12

Intervención de Laura Mintegi en la mesa redonda



La representación política desde el Parlamento Vasco

UDAKO IKASTAROAK -2013ko uztailaren 11n

 


Diagnostiko partikatua: ordezkaritza krisian dago

Badirudi gehienok bat gatozela diagnostikoa egiteko orduan. Ez dago zalantzarik demokraziak krisi sakona pairatzen duela, eta ordezkaritza politikoaren kontzeptua behea jota dagoela, batez ere hierarkikoak eta bertikalak diren antolaketa sistemak.

Ordezkapen politikoaren krisiaz mintzatzen garenean gehien entzuten dena da “sinesgarritasuna berreskuratu beharko da; alderdi politikoak indartu behar dira”.

Pero pienso que la crisis no es solo de credibilidad, sino de estructura. Hay que replantearse todo el sistema desde el inicio. El pacto social de Hobbes[1] se ha roto porque las convenciones sobre las que se basaba están caducas. La representación solo se sostiene sobre el acuerdo expreso, o por lo menos tácito, de su significado. La representación es un lenguaje, en el cual una palabra (“mesa” por ejemplo) o un símbolo (dirección prohibida) tienen significado porque los usuarios han acordado que un tablero sobre cuatro patas se puede expresar como “mesa”, o que un rectángulo blanco sobre un circulo rojo significa “no pasar”. Y el símbolo funciona si todos los usuarios están de acuerdo en que el símbolo signifique eso. Porque si el rectangulo dentro del circulo para unos quiere decir “no pasar” y para otros significa “no se detenga”, el símbolo ya no vale, no tiene ninguna utilidad.



En la representación política las convenciones se han roto. Personalmente pienso que la desafección no proviene de la corrupción, sino que el escándalo ante la corrupción ha aflorado a causa de que ha habido un desplazamiento de la soberanía (volveré luego sobre ello). Siempre se ha sabido que había corrupción[2], eso no es nuevo. Ahora, simplemente, se ha dejado de tolerarla. Porque ha habido una transformación en las convenciones, en lo que es admisible y en lo que no lo es.

Eta subiranotasunaren kontzeptura itzuli nahi nuke, uste baitut horixe dela panorama politikoa eraldatzen ari den aldaketa sakona. Herritarrak esaten ari dira alderdiak ez direla nor agintzeko, ezta erregeek edo presidenteek ere, ordezkari hauek ez dutelako boterearen jabegoa, delegazioa baizik. Subiranoak herritarrak dira eta boterea ez dute opari gisa ematen, maileguan baizik.

XX. mendean demokrazia zen erabakitzea nor hautatu, eta erabakimena utzi egiten zen. XXI. mendean, ordea, herritarrek diote erabakimena beraiena dela, politikariak boterearen behin behineko kudeatzaileak direla, ez jabeak, eta ez badute ondo kudeatzen, aldatu egiten dira eta kitto.

Azken urteetan liberalismoa areagotu da bi ondorio zuzenekin: arlo ekonomikoan, aberastasun handia sortzeko bidea erraztu da, nahiz eta banaketa desorekatua izan. Klase ertaina gizendu da eta apurka-apurka joan da ahazten zer den proletargoa; arlo pertsonalean, indibidualismoari kultoa ematen zaio eta eskubide pertsonalak aldarrikatzen dira.

Herritarrak itxuraz Arkadia zoriontsu batean bizi diren bitartean, botere ekonomikoa indartzen joan da, aseezin, hiru faktorek lagunduta: batetik, kapitalismoak muturrera eraman du zekenkeria, bestetik, ezkerreko alderdiak eroso sentitu dira bipartidismoan eta, azkenik, herritarrek pentsatu dute euren ondasunen jabeak direla, eta ez erosle hutsak. Baina puxikak lehertu egin du eta alderdiek beren aurreko lekura itzuli nahi izan dutenean, ikusi dute ez dutela lekurik. Erabakiak hartzeko lehen zeukaten lekua, botere ekonomiko opakoek hartu dute, eta alderdiek baino gehiago agintzen dute orain.

Y ahora nos encontramos en un nuevo tour de force. La ciudadanía cuestiona quién es el sujeto político, dónde reside la soberanía. Pone en cuestión que la cesión de soberanía a los representantes sea una vía sin retorno, y reclama su capacidad de decisión.

Y eso, cómo se hace?

Desde la situación actual de alienación casi total de la soberanía popular en manos de la partitocracia a una situación de participación ciudadanía activa y continuada, debe haber, forzosamente una fase de transición.

En primer lugar hay que ser conscientes de la limitación del voto:
  • No se vota la propiedad. No se vota decidir qué pertenece a quién.
  • El voto no cambia en profundidad el estado de las cosas. El Parlamento puede ser el lugar donde se consolide el cambio. Pero el cambio está fuera, fuera de los “derechos” legales.
Badiou dice que el enemigo fundamental no es el capitalismo, ni el imperio, ni la explotación, ni nada similar, sino la democracia: es la “ilusión democrática” (la aceptación de los mecanismos democráticos como marco final y definitivo de todo cambio) lo que evita el cambio radical de las relaciones capitalistas.

Pienso que el objetivo no es llevar la participación ciudadana al Parlamento. El objetivo es que la ciudadanía ejerza la política en su propio ámbito, y ese ejercicio de soberanía no enajenado tenga reflejo luego en las instituciones. Habría que darle la vuelta al concepto de participación. Son las políticas sociales el motor de la actividad institucional, y las instituciones las que fijan e imprimen los mandatos emanados de las políticas sociales. Es el entramado institucional, precisamente, el que tiene que buscar sus vías de participación en la política real. La forma de hacer las cosas, es el fondo de la cuestión, configura el contenido. Es decir, la participación ciudadana no es un modo de hacer las cosas, sino que es el objetivo en sí, en el meollo de la política de izquierda.

Es necesario subjetivizar la política. Dice la física cuántica que no hay objeto, o mejor dicho, que el objeto es inseparable del sujeto que lo piensa, por lo que influye en él. O para decirlo como Nadine Gordimer, las ideas no viven fuera de las personas.

Pienso que los partidos políticos deben hacer un ejercicio de autodefinición, subsumirse en las dinámicas sociales, fomentar la estructuración horizontal de la sociedad, en lugar de la vertical, e interiozar que la política no la hacen los aparatos, sino los colectivos humanos. Los partidos deben concentrarse en la construcción de dominios libres, distantes del poder estatal. Deben ayudar a vertebrar la sociedad, a tejer redes de contacto. Porque el objetivo de la toma de poder, es transformarlo.


[1] Leviatan. El pacto social es producto del miedo, es instinto de supervivencia. La paz es por interés, no por convencimiento.
[2] El abuso de los poderosos ha pasado al refranero: “nunca tiene razón quien no tiene dinero”, “abogado de ricos mal de pobres”.

Laura Mintegi, EH Bildu

 

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